¡Descubre el Encanto Secreto de Les Charmes du Petit Pré!
¡Descubre el Encanto Secreto de Les Charmes du Petit Pré!: Un Viaje… Sin Filtro (¡Y con Mucha Wi-Fi!)
Vale, vale, ¡vamos a hablar de Les Charmes du Petit Pré! Me acabo de escapar de allí, todavía con la crema del Spa pegada (¡y no me avergüenzo!). Y, honestamente, necesito soltarlo todo, porque este lugar… es una locura de encanto. Así que, agarra tu café (¡y si es de la cafetera en la habitación, mejor!), porque esto no es una reseña aburrida.
Primero, la accesibilidad. ¡Importantísimo! (Especialmente cuando mis rodillas deciden ser rebeldes). El ascensor es como un amigo que siempre está ahí, y las instalaciones para personas con discapacidad… bueno, parecen entendidas. No soy experta, pero vi rampas, y un ambiente general de "te queremos aquí, sin importar qué". (¡Aplausos para eso!)
Internet, ¡el Santo Grial del Viajero Moderno! ¡Madre mía, la Wi-Fi!** ¡Gratis y en todas las habitaciones!** (Gritando internamente). Y cuando digo "todas", me refiero a TODAS. ¡Incluso en el baño! (No, no lo comprobé. ¡Pero casi!) Si eres de los que necesitan estar conectado (como yo, confieso), ¡esto es gloria! Además, tienen Internet LAN por si te pones vintage (si alguien sabe cómo usarlo). Ni hablar del Wi-Fi en las zonas comunes… ¡ideal para subir fotos instantáneamente a Instagram!
Ahora, la carne jugosa: ¡RELAX!
- El Spa. ¡Oh, el Spa! Me hice un Body Scrub que me dejó la piel como el culito de un bebé (¡y no exagero!). Después, me envolví en un Body Wrap que me hizo sentir como… ¡un tamal humano! Pero, ¡vaya tamal! Y la sauna y el baño de vapor fueron el paraíso post-masaje. ¡Me sentí como una reina! (O, al menos, como una reina cansada que necesitaba desesperadamente una desintoxicación digital).
- Piscina con vista. ¡Wow! Imagínate: tú, una copa de vino (o dos, ¡a quién le importa!), y el sol poniéndose. ¡Eso es vida! Aunque, confesión: casi me caigo al agua al intentar sacarme una foto cool para Instagram. (Menos mal que el socorrista era guapo… ¡y me rescató!).
- Gimnasio/Fitness center. Intente entrar. Me dio como un ataque de claustrofobia y me fui directo a la piscina. ¡No soy un atleta, soy una diva!
¡Y la comida! (¡Aquí es donde me pongo seria!)
- El desayuno buffet… ¡Wow! Croissants, frutas frescas, huevos hechos al momento… ¡Dios mío! (Y sí, me comí casi todo). Además, había opciones asiáticas, vegetarianas, e incluso desayuno en la habitación. (¡Ideal para mi lado vago!).
- Los restaurantes. ¡Hay varios! ¡A la carta, buffet, internacionales, occidentales… un festín! Honestamente, comí tanto que creo que necesito una terapia. Pero, ¡la comida era tan buena! (Y el bar… ¡ay, el bar! Ideal para el happy hour y para socializar… o no, ¡para beber solo, que también está bien!)
- La opción para la gente que no quiere salir de la cama. ¡Room service 24 horas! ¡Hallelujah! (Y sí, lo probé.)
¡Limpieza y Seguridad!
- ¡Importante! El lugar se ve impecable. Productos de limpieza anti-virales, desinfección diaria en las zonas comunes, y el personal con formación en protocolos de seguridad. Me sentí segura (¡y eso es un puntazo!).
- Medidas COVID-19. Lo de la distancia física de un metro, ¡lo respetan a rajatabla! Comida envasada individualmente, y una sensación general de que se toman la higiene muy en serio.
¡El resto de cosas! (¡Un festival de conveniencias!)
- Servicios y conveniencias: Aire acondicionado, cajero automático, cambio de divisas, conserje, lavandería, consigna de equipaje, etc. ¡De todo! Para que no te tengas que preocupar por nada (¡excepto por no gastarte todo el presupuesto en el bar!).
- Para los peques: ¡Baby-sitting! (No tengo hijos, pero se agradece la opción), instalaciones infantiles, y menús infantiles. ¡Perfecto para familias!
- Eventos especiales. ¡Tienen de todo! Eventos en interiores y exteriores, seminarios, reuniones, ¡incluso un lugar para proponer matrimonio! (¡Atención, solteros/as!)
¡En la habitación! (¡Mi santuario!)
- ¡Todo! Aire acondicionado, cama extra larga, baño privado, cafetera, Wi-Fi gratis, TV con canales por satélite, ¡hasta albornoz y zapatillas! (¡Para sentirte como en un anuncio de champú!).
- Lo que más me gustó: La ventana que se abre. ¡Aire fresco!
- Lo que casi me hizo gritar: El espejo. ¡No sabía que tenía tantas arrugas!
¡Y ahora, mi pequeña "imperfección"!
- El car park es ¡gratuito! ¡Aleluya!
¡Pero!
- No hay mascotas. (¡Lástima por Fluffy! ¡Pero entiendo!).
- ¡Y ya!
¡Oferta para ti, mi querido/a viajero/a!
¡Descubre el Encanto Secreto de Les Charmes du Petit Pré! - ¡La Escapada Romántica que Desearías (Y Necesitas!)
¿Cansado/a de la rutina? ¿Necesitas un respiro épique? ¡Entonces, Les Charmes du Petit Pré es tu destino! Prepárate para:
- Wi-Fi Ilimitado: ¡Conéctate al mundo (y comparte tus selfies) sin límites!
- Spa para los sentidos: ¡Olvídate del estrés! ¡Date un masaje y relájate en la sauna!
- Comida para todos los gustos: ¡Desde el desayuno buffet hasta la cena romántica, te espera un festival de sabores!
- Habitaciones de ensueño: ¡Con todas las comodidades que necesitas! Y hasta albornoz. ¡No te olvides de la ventana con vistas!
- Tranquilidad y seguridad: ¡Disfruta de una estancia segura y relajante!
¡No te lo pienses más! Reserva ahora tu escapada y consigue un 15% de descuento con el código "ENCANTOESPECIAL". ¡Además, te regalamos una botella de vino espumoso a tu llegada para que celebres tu "yo" que se lo merece!
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¡Les Charmes du Petit Pré: porque te lo mereces! (Y porque necesito desesperadamente que alguien me acompañe en mi próxima visita al Spa…). #LesCharmesDuPetitPré #Spa #EscapadaRomántica #Travel #Hotel #Relax #DescubreElEncanto
¡Whashton Springs Farm: ¡La escapada rural británica que te dejará sin aliento!¡Ay, Dios mío! ¡Les Charmes du Petit Pré! ¿Qué me he metido en la cabeza? ¡Solo una semana, dicen! ¡Como si el tiempo fuera un maldito elástico! Aquí va mi “itinerario”, más bien un torbellino de emociones y baguette crujientes, para este viaje que… bueno, ¡vayamos a ello!
Día 1: ¡Caída en picado y croissants (literalmente)!
- 8:00 AM: ¡Despertar! (Si el jet lag lo permite, claro). La almohada huele a gloria, pero mis ojos son dos pelotas de tenis. Primer pensamiento: "¡¿Dónde está el café?!".
- 8:30 AM: ¡Milagro! El señor de Petit Pré me encuentra, con una sonrisa que parece haber salido de un anuncio de mantequilla, y me entrega… ¡croissants! ¡¡¡CRUJIENNNTES!!! ¡El edén en forma de bollo! (Me como dos, no me juzguen). La vista desde la ventana es… ¡¡¡PARADISÍACA!!! Campos verdes, un sol que te achicharra y ese aire que huele a… libertad.
- 9:00 AM: Intento (y digo intento) de organizar la maleta. Encuentro tres pares de zapatos que no necesito, un libro en francés que me dio mi abuela (y que no entiendo) y… ¡un calcetín solitario! ¡¿Dónde está el otro?! ¡El misterio del calcetín francés!
- 11:00 AM: ¡¡Decisión crucial!! ¿Explorar el pueblo o quedarme en la cama leyendo (y durmiendo) con el maldito calcetín? ¡La aventura me llama!
- 12:00 PM: ¡¡¡¡Primer fracaso!!! Me pierdo. Literalmente. En un pueblo de 300 habitantes. Pregunto a una señora mayor con un perro adorable… ¡y no entiendo ni una palabra! (Mi francés es… “rudimentario” es decir, casi inexistente). Termino comiendo un sándwich en una cafetería con más encanto que mi propia vida. ¡Riquísimo!
- 3:00 PM: ¡¡¡¡ÉXITO!!! Encuentro la panadería. ¡¡¡El paraíso!!! ¡Pan, pasteles, felicidad! (Me compro media panera. ¿Quién dijo dieta?).
- 6:00 PM: Intento de “paseo contemplativo” por el campo. Termina con una espina clavada en el pie, una foto (malísima) de una vaca… y la promesa de volver a la cama a las 7 porque el dolor es insoportable.
- 7:00 PM: ¡¡¡A dormir!!! (o a quejarme del dolor de pie).
Día 2: Queso, vino y… risas (y lágrimas)
- 9:00 AM: Despertar. El jet lag me ha dado tregua, ¡¡¡¡¡¡Aleluya!!!!!!
- 10:00 AM: Clase de cocina. ¡El sueño! Me encuentro con un grupo de señoras francesas, todas con un porte elegante y una destreza con los fogones envidiable. ¡Desastre total! La salsa se quema, me corto con el cuchillo… ¡pero me río a carcajadas! La risa es el mejor ingrediente, ¿no?
- 1:00 PM: ¡¡¡Banquetazo!!! Comida con todo lo que hemos hecho: quiche lorraine, una especie de tarta de verduras y… ¡el vino! ¡¡¡el vino!!! Un rojo con cuerpo, que te acaricia el paladar y te emborracha… ¡de felicidad! (Me como tres trozos de quiche. ¿De qué están hechos los franceses? ¡Concreto creo!)
- 3:00 PM: Visita a una bodega. ¡¡PERFECCIÓN!! El olor a uvas, la conversación (a medias, porque mi francés… ya saben) con el bodeguero, la degustación de vinos… ¡Me siento como una reina! (aunque no entiendo ni papa).
- 5:00 PM: ¡¡¡¡ Momento de revelación!!!!!! Compro un queso. Un queso que huele… fuerte. Muy fuerte. Lo guardo en la nevera. El olor invade la habitación. Empieza la guerra. ¿Quién ganará? ¿El queso o yo?
- 7:00 PM: La hora del atardecer. Me siento en el jardín, con una copa de vino (el único que me atrevo a beber tras el queso), y lloro de… no sé. Felicidad, tristeza, la belleza del mundo… ¡Soy un mar de emociones!
- 8:00 PM: ¡¡¡¡¡¡¡El queso ataca!!!!!!! El olor es insoportable. ¡Tengo que sacarlo de la nevera! Pero… ¿dónde? ¡No quiero ofender a nadie! Lo escondo en el balcón… y rezo para que no vengan los mosquitos.
Día 3: El mercado, el arte… y una crisis existencial
- 9:00 AM: El mercado. ¡¡¡¡¡¡COLORIDO!!!!!! ¡¡¡¡OLEORESINOSO!!!!!! Frutas, verduras, quesos (¡¡¡¡no, otra veeez!!!), flores… ¡¡¡Me siento en el paraíso terrenal!!! (Compro fruta y me prometo ser una persona sana. Mentira).
- 11:00 AM: Visita a una galería de arte. ¡¡¡Pretencioso!!! ¡¡¡Pero fascinante!!! Arte abstracto, esculturas raras… Me quedo mirando un cuadro que parece un garabato y de repente… ¡¡¡¡¡lo entiendo!!!!! Una epifanía. Una conexión con el universo. (O tal vez solo estoy cansada).
- 1:00 PM: Almuerzo en un restaurante. El camarero, con su acento irresistible, me recomienda… ¡¡¡¡¡¡¡sopa de cebolla!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡Una explosión en la boca!!!!!! (Me mancho toda).
- 3:00 PM: Paseo en bicicleta por el campo. ¡¡¡Hermoso!!! El sol, el aire… (Me caigo. Dos veces). Me pregunto si debería haber tomado clases de bicicleta antes de venir.
- 4:00 PM: Crisis existencial. Me siento en un banco, mirando el paisaje. ¿Qué hago con mi vida? ¿Por qué el queso huele tan mal? ¿Existen los extraterrestres? (Nadie me entiende).
- 6:00 PM: Decido que la crisis existencial es aburrida. Me compro un helado. Me siento mejor.
- 7:00 PM: El queso, desde el balcón, me observa. ¡La guerra continúa!
Día 4: El río, la paz… y el pánico
- 9:00 AM: ¡¡¡¡¡¡¡El río!!!!!! Un lugar increíble. Agua cristalina, patos, la calma… ¡Me tumbo al sol!
- 11:00 AM: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡PÁNIICO!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡AVISPAS!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡MUCHAS AVISPAS!!!!!!! Salgo corriendo como una loca. Tropiezo. Me caigo al río. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MOMENTO DE PÁNICO TOTAL!!!!!!!!!!
- 1:00 PM: Comida en un restaurante con vistas al río. Todavía traumatizada por las avispas. No puedo parar de mirar alrededor. Me como un sándwich.
- 3:00 PM: Intento de meditación. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FRACASO!!!!!! No puedo dejar de pensar en las avispas. Y en el queso.
- 5:00 PM: Me compro un sombrero anti-avispas.
- 6:00 PM: Leo un libro. El sombrero anti-avispas me da un aspecto ridículo.
- 7:00 PM: El queso está ganando la guerra.
Día 5: La ciudad, la cultura… y la nostalgia
- 9:00 AM: Visita a una ciudad cercana. ¡¡¡¡¡¡PRECIOSA!!!!!! Calles empedradas, tiendas de antigüedades, la catedral… ¡
¡Ay, Dios mío! ¿Qué es realmente Les Charmes du Petit Pré? No me lo aclaro...
¡Uf, entiendo tu confusión! Es que... Les Charmes du Petit Pré... es MUCHO más que un simple alojamiento. A ver, técnicamente, es una casa rural en Francia, en la Borgoña. Pero… ¿sabes? Es como si la abuela de Caperucita Roja hubiera montado un negocio y, en vez de lobos, te esperaran quesos artesanales y botellas de vino que te dejan KO… ¡pero de lo bueno! Es un remanso de paz, un lugar donde el tiempo se estira, te abrazan las chimeneas y los olores... ¡ay, los olores! A pan recién hecho, a jazmín... No, no me lo aclaro tampoco, es un lío de sensaciones. Mejor que lo experimentes, ¿no crees?
¿Es "romántico"? Es decir, ¿sirve para ir con la pareja, o más bien con amigos, o... con el perro?
¡Ay, el romance! Claro que es romántico, pero... ¡ojo! No del rollo "cenas a la luz de las velas con música de violín". Es romántico de otra manera. Romántico de "despertarse con el sol y el canto de los pájaros" (sí, en mi caso, también con los ronquidos de mi pareja, pero eso es culpa mía). Romántico de "compartir una botella de vino tinto junto a la chimenea y hablar (o no) hasta altas horas".
Podrías ir con el perro, me imagino, siempre y cuando el perro no ladre a las ovejas que pastan por ahí (y que son, por cierto, absolutamente encantadoras). Con amigos... ¡perfecto! Con pareja... ¡ideal! Con... bueno, con quien te dé la gana, siempre y cuando estés dispuesto a relajarte y a ser feliz. Yo me fui sola la primera vez porque necesitaba desconectar, y me funcionó… ¡vaya si me funcionó! Me descubrí a mí misma, pedazo de drama… ¡pero bueno!
Es que es un sitio donde se respira tranquilidad.
¿Qué tal la comida? ¿Hay opciones para los vegetarianos y... los tiquismiquis?
¡La comida! ¡Ah, la comida! Mira, si eres de los que se preocupan por las calorías... ¡olvídalo! Aquí se come como los dioses. O, mejor dicho, como los franceses. Platos generosos, productos frescos, sabores intensos... ¡Dios mío, todavía recuerdo el paté! ¡Y el pan, crujiente por fuera y tierno por dentro! Para los vegetarianos... No te preocupes, suelen ser bastante considerados y con un poco de antelación (¡avisa, no seas bruto!) te preparan algo delicioso. Y para los tiquismiquis... Buena suerte, porque aquí se disfruta de la comida de verdad, y eso implica probar cosas nuevas, ¡y a lo mejor hasta repetir! Yo soy bastante tiquismiquis, y hasta yo me dejé llevar... ¡y me encantó! Pero bueno, cada uno es un mundo… ¡es que el mundo es muy grande! ¿Sabes? A veces pienso que la comida es la mejor forma de conocer un lugar. Y la Borgoña, a través de Les Charmes, es… ¡un paraíso para el paladar!
¿Hay wifi? (Pregunta seria, lo necesito... para el trabajo, ¡claro!)
¡Ja, ja! La pregunta del millón. Sí, hay wifi. Pero… ¡ay, pero! No esperes la velocidad de la luz. Esto no es Silicon Valley. Es más bien como… una conexión lenta, intermitente, que te obliga a desconectar… ¡y a disfrutar! A ver, si necesitas enviar un mail, lo puedes hacer. Si tienes que responder una urgencia… también. Pero si pretendes estar todo el día pegado al ordenador… ¡quizá no sea el lugar ideal! Quizá lo ideal es LEVANTAR LA NARIZ DEL ORDENADOR!!! Yo me prometí a mí misma que no lo tocaría, pero al final… ya sabes. Pero bueno, es una excusa perfecta para… ¡desconectar! Y leer un libro, dar un paseo, charlar con la gente… ¡Y descubrir que el mundo es mucho más grande que una pantalla! Pero, vamos a ver, ¿necesitas trabajar EN BORGOÑA? ¡¿PERO QUÉ HACES CON TU VIDA?! ¡Vete a disfrutar! (Dicho esto, entiendo la necesidad, a veces. Yo también soy una esclava del wifi… ¡qué vergüenza!)
¿Qué hay para hacer además de comer y dormir? (Porque, oye, no quiero estar todo el día en pijama...)
¡Ah, la actividad! Buena pregunta. Mira, además de comer (¡y comer mucho!) y dormir (¡como un lirón!), hay un montón de cosas que hacer. Puedes pasear por los alrededores, descubrir pueblos con encanto, visitar viñedos (¡y probar el vino, ¡claro!), hacer senderismo, montar en bicicleta… Hay un montón de actividades por ahí, y si te aburres… ¡es porque quieres! ¡La Borgoña es preciosa! Yo, para serte sincera, la primera vez casi no salí de la casa. Necesitaba el silencio, la tranquilidad… Y me dediqué a leer, a escribir, a contemplar el fuego de la chimenea… ¡Fue MARAVILLOSO! Pero la segunda vez… ¡me lancé a la aventura! Visité Beaune, que es una ciudad preciosa con un mercado increíble y un hospital medieval que te deja boquiabierto. También me perdí por los viñedos, ¡y me compré un sombrero de paja! En resumen, ¡hay para todos los gustos! Pero lo importante es... ¡disfrutar del momento, sin prisas y con ganas de descubrir! ¡Y no, no hace falta ir en pijama toooodo el día! (Aunque… a veces… ¡es lo mejor!)
¿Y la gente que trabaja allí? ¿Son majos? (Porque, a veces, la amabilidad...)
¡Ay, la gente! ¡La gente es clave! Y sí, la gente que trabaja en Les Charmes du Petit Pré… ¡son GENIALES! ¡De verdad! Son como… como si fueran de tu familia, pero sin la parte de "discusiones sobre quién lava los platos". Son amables, atentos, te hacen sentir como en casa… ¡y te dan un montón de consejos sobre qué ver y qué hacer! A veces te ayudan a intentar hablar francés… (intentar, digo). Y la dueña, ¡es un amor! Siempre dispuesta a echarte una mano, a contarte historias sobre la zona… Es que, de verdad, te sientes como un invitado de honor. ¡Es una de las cosas que más me gustó! Porque, ¿a quién no le gusta sentirse bienvenido? Es que, para mí, la amabilidad es como el sol…Hotel Ahora